
Equidad Intergeneracional
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La equidad intergeneracional requiere un diálogo sobre las futuras políticas familiares
La solidaridad intergeneracional es más efectiva dentro de la familia, que sigue siendo el principal proveedor de apoyo para los niños dependientes, los adultos más jóvenes y las personas mayores que necesitan atención. Por lo tanto, las políticas familiares son fundamentales para abordar esta cuestión. En segundo lugar, la equidad intergeneracional se trata de cómo se asignan los recursos financieros y el poder de decisión a los diferentes grupos de edad, pero también de cómo los individuos pueden contribuir a un modelo justo y equilibrado en función de la edad del estado de bienestar. Por ejemplo, la jubilación tardía y/o las fórmulas de trabajo flexible a una edad más avanzada podrían contribuir a reducir la carga financiera de los sistemas de pensiones. Sin embargo, para ser justos, esto debe tener en cuenta la capacidad de las personas para trabajar más tiempo, por ejemplo, dependiendo de su estado de salud, situación familiar, educación, oportunidades de aprendizaje permanente y acceso al mercado laboral. Tanto las políticas familiares como las del mercado laboral deben tener en cuenta que nuestras familias son cada vez más diversas en términos de características sociodemográficas como la edad, la salud, la composición familiar, la educación o el origen étnico. Esto afectará la capacidad de diferentes familias en diferentes regiones y lugares para adaptarse al mercado laboral o a nuevos desafíos como el cambio climático. El diálogo intergeneracional, teniendo en cuenta los intereses, las experiencias y las perspectivas de las personas de todas las edades, es esencial para garantizar que ninguna generación se quede atrás.
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